Arriba en la montaña un hombre que nació de sus entrañas, conoció a una mujer tan hermosa como los colores de las flores. Ella era hija de los árboles. Durante cientos de años el hombre enviaba mensajes con el viento, que la hermosa mujer nunca respondía; aun cuando de peligros y de acechos de fieras y demonios del bosque, le protegiera él con

- Mamá, déjame preguntarme muchas cosas. - No Sofía, solo pregúntame lo importante. Pero sí, todo es importante.  - No mamita, lo importante es importante dentro de lo importante. Entonces te voy a preguntar algo muy importante: ¿Qué es la guerra?    En Colombia el conflicto no se firma en una mesa, así la mesa hable de paz. En las montañas no sólo se violentan mujeres, niños, ancianos y

Allí estaba yo, observándole tras el cristal sucio de mis lentes mientras él movía sus labios a la par de letras maravillosas, palabras que dibujaban un mundo submarino, de azul profundo y burbujas nacarinas; donde se describía con pinceladas generales un ser mitológico, un ser como él: un espécimen más allá de mi comprensión. Él, aquel humano mitificado que no figuraba en mis registros

Por: Juan Rodríguez Para hacer un poema, no se necesita mucho, primordial se necesitan varias hojas de papel, un lápiz o lapicero, no olvidar una hermosa musa y como no… las ganas de frustrarte cuando no salga nada. El lugar no importa mucho, así que solo diré, donde mejor te inspires, ya sea en la calle, en un bus, tu escuela o universidad o

Terminar no es siempre terminar, de hecho suele confundirse con empezar, así tampoco siempre lo sea. Cuenta el libro de María que en la página 243 las letras terminan tres renglones después de haber iniciado esa triste hoja. María lloró y lloró, no por terminar el libro, sino por pensar en Luis: peculiar hombre, de dientes  grandes y amarillentos que con su aliento

Fotografía por: Aura Lorena Escobar Título: Al otro lado del reflejo Publicada en Feo (Quinta edición) Seguimos buscándonos, incluso cuando estamos frente a frente. Del espejo, de las aguas de la fuente, del metal brillante de nuestro encendedor. Estamos en todos lados, con todos a la vez compartiendo una soledad perpetua, una condena que en últimas hace parte de nuestro

Ilustración por: Juan Zapata (Zeta Ce) Son las 6 de la mañana cuando despierto con un esfuerzo sobrecogedor, y lo primero que siempre trato de hacer es no cantar con mi pésimo inglés, la pegajosa canción que se escucha desde mi teléfono celular, con la que pretendo darme ánimo siempre al inicio del día. Al levantarme, digito rápidamente la contraseña para desbloquear ese

Paso mi dedo frente a mis ojos, no le veo. Insistentemente repito la misma acción pero me resulta imposible divisar mi pulgar ¿Qué anda mal con mi vista? Ayer estuve en un lugar cuyo nombre olvidé o no deseo recordar para así evitar que mi cuerpo me lleve de nuevo a esa cloaca, a un hoyo centenario lleno de monstruos y seres fantásticos. Ella estaba

Combinación perfecta que desvergüenza lo vergonzante. Fragancia  artificial de tu  perfume, aroma  natural de tu cuerpo. Tu aroma  y perfume a un mismo tiempo Ruidos  y olores  corporales, suspiros  pausados,  arrebatados movimientos. Goce, placer, deleite, pasión y erotismo. Embriagados sin beber más vino que el de tu  cuerpo. Quemarse  sin fuego,  ahogarse sin agua. Locura que no requiere de siquiatra. Borrasca y calma  que  repite. Temblar no de  frío  sino de  estremecimiento, en lo más

Se juntaron su miedo y mi miedo. Su corazón palpitaba junto al mío. Un si quiero y un no quiero. Asumir que somos grandes, Que podemos, Que sentimos, Que queremos. Estrecharla y besarla, Estrecharme y besarme. Un millón de emociones juntas. Frío, encanto, ternura, calor, Gozo, temor, pasión, locura, Obsesión, éxtasis, tibieza, dulzura. Lo hago, no lo hago… …amor. Yo recorriéndola, Muy lentamente, con cariño. Suavemente

¿Y para qué nos sirve tanta vida si la desperdiciamos sintiendo lo mismo todos los días? Estamos aquí, de pie, tratando de quedarnos así, por simple soberbia, miedo a aparecer vencidos, a dar a conocer nuestra sensibilidad, nuestro lado más susceptible. ¿Por qué? La soledad es cuando el calor de otro cuerpo deja su rastro sobre el lado derecho de tu cama

No existen, no existirán, no han existido seres perfectos. Héctor es un ser común: tan común como la búsqueda desesperada por la perfección. Su cabeza, la de él, es perfecta: lo suficientemente redonda para ser reconocida como cabeza, lo suficientemente ancha para contener un cerebro, lo suficientemente suficiente para tener: dos ojos, una nariz y una boca. Héctor parece perfecto

Ladran en un callejón de esos que no se ven por acá, un perro de esos que no miramos con facilidad: negro, viejo, grande, chandoso y con chanda. Ladra con agonía, propia de las frustraciones que dan un apartamento de soltero, una vida de soltero; la importancia de vivir lo que se ha vivido siendo soltero sin querer serlo. Los colores no son colores, son