Las diatribas del cuerdo
Editado por Leo Hernández Acercase a un texto literario cualquiera, de cierta forma, supone en un profundo acto de fe; significa entregarse sin aspavientos a las páginas y palabras que van discurriendo frente a nosotros. Quizás, la labor del lector se ve destinada a los cauces de la estupidez pues, si se le ve desde la distancia, hay que estar sumergido
Trastornos Mentales
Caminando por el infinito empiezo a ver colores, caracoles, estrellas en movimiento, gotas de sangre de colores, un arco iris en la oscuridad, la luna colgada de un mueble en el universo de la mente de un niño en un espacio muy lejano. Caminando por la franja veo los unicornios con alas de murciélagos, un mono-araña jugando con un triciclo mientras todos bailamos en una piscina de chocolate, llueven las
Saxofón y una lírica insurrecta
Fotografía por Felipe Giraldo La locura es un elemento del cual los humanos no podemos escapar, estamos condenados a ella como si fuese parte de nuestro material genético. Existen locos que se atan a la realidad y venden la imagen de ser cuerdos, de ser seres que la vida no despierta en ellos el más mínimo interés, pues la monotonía, ese bulto gris
‘Una noche de copas, una noche loca’
Una noche triste, fría, sola. Un silencio ensordecedor. Una soledad que se mezcla con despecho, una decepción que se convierte en rabia, una impotencia que se vuelve excusa.. Un par de tragos entre amigos para acompañar, unos recuerdos que se ahogan entre whisky, vodka y hielos… Lágrimas intermitentes en un hombro inocente, extensas palabras en un oído sin límites, recuerdos incrustados que se pierden con cada canción, una decepción profunda
Señora
Buenos días, mañanas y noches tenga siempre usted. La siguiente es con el fin de presentarle algunas quejas por este último mes. Debo manifestarle que viene produciendo en mi ciertos alborotos, en mi cabeza no dejo de advertirla, se pasea libremente con o sin ropa por todos los rincones, no ha dejado ningún sitio exento, mi boca, mis labios no me dejan de molestar
Locos Corazones // Santiago Castaño
Despierto con un dolor en la cabeza, como si me hubieran golpeado con un bate, o más bien con el contenido de varias botellas de brandy. El ambiente es denso y por éste navega el olor del sexo y el licor seco de nuestras bocas apestosas.Ya no tienes el brillo en los ojos que llenos de ira me rogaban impacientes.