Lo cotidiano, dicen algunos, es como la nariz todo tenemos una, Lo cotidiano no son los lugares comunes, ni calles transitadas, ni los hábitos que nos hacen quienes decimos ser. Lo cotidiano no son aquellas clases que tomas, ni los saludos repetidos casi con desdén, o las sonrisas obligadas, lo cotidiano es la violencia de los días. La violencia de levantarte en la mañana y descubrirte solo, la taza de café

Arriba en la montaña un hombre que nació de sus entrañas, conoció a una mujer tan hermosa como los colores de las flores. Ella era hija de los árboles. Durante cientos de años el hombre enviaba mensajes con el viento, que la hermosa mujer nunca respondía; aun cuando de peligros y de acechos de fieras y demonios del bosque, le protegiera él con

Ilustración por: Juan Zapata (Zeta Ce) Son las 6 de la mañana cuando despierto con un esfuerzo sobrecogedor, y lo primero que siempre trato de hacer es no cantar con mi pésimo inglés, la pegajosa canción que se escucha desde mi teléfono celular, con la que pretendo darme ánimo siempre al inicio del día. Al levantarme, digito rápidamente la contraseña para desbloquear ese