Ya no, aquel salto tímido que me robaba una sonrisa, Ahora es tan solo amotricidad. El hecho de que no comprendas mis palabras ya no es fraterno, la ingenuidad ya no conquista, aquella incomprensión disfrazada de sonrisa se me hunde en la desgana. Y ahora en la cama, Tus grandes y pequeños senos apenas si me tientan. Atónito, veo a las sábanas repartir tiquetes de ida, sin regreso, con