A Cortázar no solo le debemos la prolijidad para entramar historias breves. Cortázar, y eso le consta a Santiago Gamboa, nos hizo enamorar de París y –yo no sé ustedes– también de la Maga. (¡Calma feministas, era una broma!). ¿Jazz, jass o jasz? No importa. En Rayuela Cortázar nos adentra no solo a una difusa y cautivante urdimbre literaria,