Esa tarde-noche Liam llegó con una profusa barba, unos lentes de sol y lo peor: una evidente resaca. Faltaban cinco minutos para salir al escenario que MTV había organizado, era, después de dos años de éxito y fama, su primer unplugged (1996). - Me duele la garganta –acusó Liam–. Y Noel, que sabía de sus excentricidades y de su temor por darle