A Simón Carrillo le sobraban razones para irse. Cuando él y su familia vieron que la cosa no pintaba muy bonito en Cabudare (Venezuela), decidieron partir evitando morir a manos de algún malandro. A lo mejor se cansó de asistir a fiestas y reuniones donde solo escuchaba las voces de los que consideraba sobrevivientes de la cotidianidad, los sobrevivientes del hampa motorizada, los sobrevivientes del hampa a

Lamento colombiano Por: Maria Isabel Espinosa, la poeta de los muertos Oh, patria donde conocí a mis padres y ellos me vieron nacer, pero a nuestros hijos no dejan amamantarlos y mucho menos sus cuerpos crecer, el paisaje que por derecho nos pertenecía como alas gigantes esconden el amanecer de hombres con diferentes ideologías, masacrados y secuestrados son en contra de su parecer, el sol corre