Acerca de una película inmunda La cámara se detiene en las escenas más clichés: atardeceres coloridos dibujándose bellamente sobre el mar de Barents; la música imponente de Philip Glass suena de fondo a la par que un trío de gaviotas surcan el cielo realizando las típicas maniobras de filme romanticón donde las parejas se besan en el ocaso. El máximo clímax