La raíz de esta planta es profunda y frágil ante el olvido. Un roble, no es. Los lunes el odio de los domingos, días de disfrute para unos y dolor para otros, le recuerdan al árbol lo feo que se puede ver. Los viernes, después de horas de sueño, el árbol tiene un nuevo olor, una nueva forma, se ve mejor; pareciera